El arteterapia integra las áreas terapéuticas con las distintas áreas de expresión artística, permitiendo al sujeto diversas posibilidades de expresión de sus emociones. Según Reisin (2005) el arte en sí mismo no es curativo, lo que lo hará curativo será la mirada que tengamos sobre éste y lo que hagamos con ello. Los encuentros de arteterapia se producen en un contexto grupal, posibilitando éste la espontaneidad y creatividad de los participantes “siempre que se encuentre una contención como para que aquellos contenidos socioafectivos puedan ser desplegados con el cuidado que requieran” (Reisin, 2005, p.24). En un proceso de arteterapia, el arte se usa como medio, como canal para lograr expresar aquello que no siempre se puede poner en palabras, lo importante aquí no es el resultado final, como lo puede ser para un artista que busca hacer determinada obra, lo importante es el proceso de creación - expresión. Con esto no estamos diciendo que el artista no se exprese a través de su obra, o que la persona que hace arteterapia no pueda crear algo “bello”, ambos pueden hacer cosas estéticamente muy hermosas y ambos se expresarán a través de su arte, la diferencia radica en el énfasis o la intención que le pondrá uno u otro.
Frecuentemente las personas que tienen una experiencia creativa, dicen no haber tenido registro del tiempo y/o espacio: hay en ese viaje un encuentro con lo propio que les llega a resultar ajeno (Reisin, 2005, p.42)
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